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    La verdadera historia del Che Guevara

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    Lord Stob
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    La verdadera historia del Che Guevara

    Mensaje  Lord Stob el Dom Mayo 03, 2015 3:11 pm

    Domingo, marzo 08, 2015


    Nicolás Márquez - El Canalla : La verdadera historia del Che





    Desde muy joven, Ernesto Guevara de la Serna forjó un temperamento duro, cruel, temerario y acarreó una extraña propensión al suicidio (tendencia que de alguna manera materializó). Predicó y practicó el odio como factor de lucha (sin tener muy en claro contra qué ni contra quién luchaba).
    En sus escritos y alocuciones se advierte un notable desprecio por los negros, los indios, los bolivianos, los homosexuales ( a quienes confinó en campos de trabajo forzados), los cubanos, sus propias esposas (se casó dos veces) y hasta por los guerrilleros de su propia tropa, a quienes no vacilaba en fusilar ante la menor desavenencia. Combinaba su desprecio por la vida (propia y ajena) con un humor sarcástico y elegante heredado por su educación aristocrática.
    Lector voraz, ajedrecista intuitivo, provocador contumaz, comunista tardío y fusilador sistemático (los muertos en su haber se cuentan en centenas) son algunos de los tantísimos rasgos de este popular y a la vez desconocido personaje.
    Por su multifacético rol contó con varios apodos: "El Chancho" (dada su enemistad con la higiene personal); "El Carnicero de la Cabaña" (en honor al campo de exterminio en "La Cabaña" que él comandó); "El Canalla" (tal como se acostumbra a llamar a los hinchas del club de fútbol "Rosario Central", al que él adhería); y "Che Guevara" (tal como mundialmente se lo conoce).
    Promocionado como un inmaculado prócer en la Cuba castrista, el Che contribuyó a instalar en la isla el más prolongado y brutal totalitarismo de la historia contemporánea de las Américas, intentando además llevar adelante infructuosos golpes de estado en el África y Latinoamérica, incluso conspirando contra presidentes democráticos de la Argentina y de Bolivia.
    Muchos de sus acólitos lo veneran alegando que "el Che murió por un ideal". Argumento efectista aunque falaz, puesto que lo trascendente en Guevara no es que "haya muerto por sus ideas" sino que haya fusilado a mansalva por imponerlas. No murió "en defensa de la paz", ni de "la libertad", sino atentando contra estos valores. Lo esencial en Guevara no es cómo murió, sino cuánto mató (y ordenó matar) cuando vivió y con qué objetivos póstumos llevó adelante tamaña masacre.
    Pero ocurre que existe una curiosa tendencia a juzgar los ídolos de izquierda en función de sus objetivos (supuestamente nobles) y no por sus resultados (comprobadamente desastrosos), que en definitiva son lo único importante.
    El presente libro es la biografía que destruye la historieta del Che Guevara "filantrópico y justiciero" para dar paso al Che Guevara real. Con este documentado trabajo, ha muerto el "anto laico" y ha nacido el Canalla.




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    Juan Carlos Gorostizaga
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    Re: La verdadera historia del Che Guevara

    Mensaje  Lord Stob el Dom Mayo 03, 2015 4:03 pm

    La verdadera historia de Ernesto "Che" Guevara

    en jueves, mayo 03, 2012 Publicado por David Rey



    NICOLÁS MÁRQUEZ (35, Mar del Plata) es de los pocos que han elegido desentenderse del “elogio fácil” y escarbar la inescrutable sima en que vegetan las llagas de los mitos. Abogado, periodista, escritor, autor de varios libros, entre cuyos títulos destacan “La otra parte de la verdad” o “Chávez, de Bolívar al narcoterrorismo”, emplea el inconfundible estilo que ilustra a un revisionista de ley. A Nicolás Márquez le apestan las “medias verdades” como asimismo los postulados sin fundamentos. Prefiere, en consecuencia, estar “peleado” con la moda imperante a tener que subyugarse a ella. Prefiere pensar a repetir. Como pocos.
         Su libro “El Canalla – La verdadera historia del Che” se figura como un misil dirigido a lo más hondo de la grácil mitología izquierdista. Para desesperación de sus detractores, Márquez recurre ni más ni menos que a las mismas fuentes que sirven de altar a la feligresía del “Che”. Los tan variados como desopilantes escritos de Ernesto Guevara de la Serna constituyen la más plena documentación que respalda su libro. “Es inacabable en sus escritos cómo manifiesta el odio; es un odio interior. Todo el tiempo está odiando: odia cuando escribe, y también odia cuando actúa, porque se las pasó fusilando personas en diferentes circunstancias. Es un personaje que tiene un gran resentimiento, una tara psicológica importante”, nos dice.
         Sin perder más tiempo en preámbulos (por más que se quiera, siempre insuficientes), vayamos directamente a despojarnos de todas nuestras dudas. Llegó la hora de conocer un punto de vista diferente, audaz, documentado. Hoy más que nunca estamos bien cerca de arrimarnos a un juicio nuevo y revelador en torno a Ernesto Guevara: el nuestro.
         DAVID REY: ¿Alguna vez, de adolescente, sentiste admiración por el “Che”?
         NICOLÁS MÁRQUEZ: No, jamás admiré al “Che” Guevara. Siempre sentí desconfianza hacia su figura. En realidad, mi adolescencia transcurrió mayormente en los años ochenta, donde Guevara no era un individuo tan exitoso a nivel visual; no tenía el marketing que tiene hoy. Era conocido, pero sin ser aún un personaje “taquillero” en la juventud. Con el tiempo, sin embargo, se fue convirtiendo en una imagen querida por los jóvenes, pero al mismo tiempo desconocida. Hay un sector importante de la población que lo venera sin saber por qué. Justamente por ese motivo me animé a encarar mi libro “El Canalla – La verdadera historia del Che”. Me pareció bien indagar acerca de este individuo y mostrar su vida, su modo de pensar, su acción como guerrillero, y poner de manifiesto que hizo mucho más mérito para ser cuestionado que para ser glorificado
         D.R.: Yo soy de Rosario, y soy hincha de Rosario Central (equipo de fútbol). ¿Cuál es la relación entre Central y el título de tu libro?
         N.M.: El “Che” Guevara era hincha de Rosario Central. Él nació en Rosario de pura casualidad; estuvo muy poco tiempo allí. El “Che” vivió mayormente en Córdoba y Buenos Aires. Nada lo ata a Rosario excepto la causalidad de haber nacido allí. Era un gran escandalizador. En verdad, él jugaba al rugby, mientras que a sus amigos les gustaba el fútbol, además de que eran hinchas de equipos cordobeses. como había nacido en Rosario, decía que era hincha de un equipo rosarino, y le gustaba Rosario Central porque le decían los “canallas”.
         D.R.: Es decir… no le gustaba Rosario Central por una cuestión deportiva…
         N.M.: No… Primeramente, él era asmático. Cuando jugaba al fútbol, lo hacía de arquero (portero), pero, en todo caso, su deporte favorito era el rugby. Él era un provocador. Se sentía a gusto provocando, agrediendo, como deja entrever en sus memorias. Ser de Central, era una forma de diferenciarse de sus amigos como asimismo de provocarlos. Le gustaba, por tanto, el apodo “canalla”, que según la Real Academia Española significa “hombre ruin y despreciable…”, y si analizamos su vida, nos encontramos con varios elementos que coinciden con dicha acepción. Y de ahí mismo, efectivamente, surgió el título del libro.
         D.R.: Bien. Nos metemos en la trama de tu libro. ¿Qué significa la frase “Guevara representa una estética del fracaso”?
         N.M.: Guevara murió a los 39 años, es decir, muy joven. Y fue un sujeto “multiuso”; en su intensa vida hizo de todo. Fue un personaje polifacético. Sebreli ha dicho de él que era un “megalómano”. Y si analizamos cuáles fueron las principales actividades de Guevara, en todas fracasó de manera total y completa. Él fue médico, y como dijo el mismo Fidel Castro a la Presidente Cristina Kirchner, “era tan malo como médico que nosotros no nos dejábamos ni poner un apósito por él” (diario “La Nación”). De hecho, jamás ejerció la medicina; no tuvo ninguna proyección. En la guerrilla de Sierra Maestra lo usaban para actividades menores como poner vendas o aplicar alguna inyección.
         Como guerrillero, nunca jamás ganó un combate. En Sierra Maestra tuvo un papel totalmente intrascendente. Las únicas ejecuciones que llevó adelante fueron a gente de su propia tropa. En su diario, el “Che” confiesa haber fusilado a 14 compañeros por indisciplina. Sus despliegues militares eran pobrísimos. Después de la Revolución Cubana, encara tres emprendimientos guerrilleros. Uno fue en la provincia de Salta, a “control remoto”. Preparó un contingente guerrillero para derrocar al presidente democrático Arturo Illia, y fue diezmado en una semana, lo cual resume en un fracaso rotundo.
         Su segunda experiencia fue cuando comandó a un grupo de cubanos en el Congo, cuya experiencia fue un desastre total y completo. Se tuvo que volver antes de tiempo; ni siquiera consiguió lograr disciplina en la propia tropa que él comandó. De hecho, en el Congo, el “Che” comienza su diario diciendo que “ésta es la historia de un fracaso”.
         Y su último fracaso como guerrillero fue en Bolivia, donde no pudo convencer ni a un solo campesino que lo acompañe. Hasta que finalmente lo detuvieron y lo mataron a él mismo.
         Como ideólogo, escribió el diario “Guerra de Guerrillas” y otros apuntes, y todos comprobadamente no han funcionado. “El socialismo y el hombre en Cuba” es también otro delirio. Es realmente patético. Ningún intelectual marxista formado lo toma al “Che” Guevara como referencia.
         Te resumo, entonces, mi respuesta: si lo evaluamos como médico, como ideólogo o como guerrillero, o también como Presidente del Banco Nacional de Cuba (cargo que ocupó por un año hasta que Fidel lo echó por los desastres que hizo; igual suerte corrió como Ministro)… todas sus actividades como hombre público, se resumen en “la estética de un fracaso”.
         D.R.: ¿Qué le propuso Guevara a los campesinos bolivianos para que se anexaran a la guerrilla?
         N.M.: El “Che” Guevara emprendía aventuras sin la menor idea de la idiosincrasia, los usos y costumbres de la gente que él pretendía hacer parte de la revolución. A los bolivianos los quiso reclutar prometiéndoles tierras, sin saber que gracias a la revolución agraria del año 52 cada campesino ya tenía su parcela. No obstante, el “Che” les propuso que “si ustedes nos acompañan para que hagamos la revolución, las tierras van a pasar a manos del Estado”, mientras que los campesinos le replicaron con que “nosotros no queremos que pasen a ser estatales, nosotros queremos que sigan siendo nuestras”.
         Ahí fue cuando se dio cuenta que tenía que usar otro argumento para convencerlos. Y como el “Che” Guevara era un aristócrata, un “chico bien” para la época y que además hablaba muy bien la lengua francesa, les propuso a los bolivianos que si se sumaban a la guerrilla les iba a dar clases “gratis” de francés, lo cual pone de manifiesto su desapego a la realidad. Guevara confesaría en su diario en Bolivia: “Los campesinos me miraban como si se estuvieran burlando de mí”.
         Por último, ordena a los guerrilleros de su propia tropa que aprendan a hablar el quichua (lengua vernácula de ciertas partes de Bolivia), a fin de conseguir ganar la confianza de los campesinos y de este modo sumarlos a la guerrilla. Efectivamente, les hace estudiar quichua, pero después de un tiempo se dan cuenta de que, sin embargo, en esa zona el idioma que se habla es el guaraní. Nuevamente, queda de manifiesto su falta de sentido de la realidad.
         D.R.: Volviendo a Cuba. ¿Cómo se explica que 12 personas (las que no fueron abatidas luego del desembarco en la isla) hayan conseguido derrocar al gobierno de Batista?
         N.M.: Fueron 82 personas las que desembarcaron en Cuba, aunque las fuerzas de Batista las redujeron a 12. Sin embargo, en las zonas urbanas ya existía una insurgencia que, más allá de no responder a Fidel Castro, también se alineaba contra Batista. Luego del desembarco, Fidel consigue reclutar algo más de gente.
         Pero lo cierto es que Batista ya estaba muy desacreditado en la opinión pública de Cuba. Y no es que la guerrilla le ganó, sino que el ejército de Batista se negó a combatir porque no quería saber más nada con él. No tenía control sobre su ejército. EE.UU., por su parte, apoyó la guerrilla de Fidel Castro pensando que éste no era comunista; también la apoyaron Venezuela, Costa Rica, Argentina. Muchos países le proveyeron de armas y de hombres, mientras que EE.UU. le hizo un embargo de armamento a Batista. Por esto mismo Fidel Castro consigue hacerse con el poder, ya que resulta impensable que los 50 mil hombres de Batista sean superados por 400 campesinos cubanos.
          De manera tal que también hay un mito en torno a la Revolución Cubana. La gente entendida sabe que no existió tal “revolución”, tal “epopeya”. Observemos que entre el año 56 y el 59, entre las fuerzas de Batista y las de Castro, sólo murieron 890 personas, lo cual implicaría un número ridículo para tres años de una guerra civil de verdad. Sería ridículo pensar que con ese nivel de bajas, una fuerza de 50 mil hombres se iría a rendir. El propio ejército, EE.UU. y la comunidad internacional le hicieron un boicot a Batista; inclusive el embajador norteamericano se reunió con él y le ordenó que se fuera el primero de enero para que la revolución tuviera una fecha épica.
         D.R.: Al respecto de Guevara, mucha gente dice que “algo de bueno habrá tenido” para llegar tan alto en la Revolución Cubana y para trascender a figura internacional. ¿Qué le podríamos responder?
         N.M.: Bueno… que nos expliquen, entonces, qué es ese “algo de bueno”. Para ser famoso y trascender, no hace falta ser talentoso. Eso es algo que podemos deducir si solamente observamos la vida del espectáculo. Sucede que los “feligreses” del “Che” le atribuyen a su ídolo, a modo de mérito, que “murió por sus ideales”. Y honestamente, es una atribución bastante tonta, debido a que no importa cómo murió, sino cómo vivió. Y el “Che” Guevara vivió fusilando, despreciando al prójimo, llevando adelante aventuras mal calculadas, expediciones militares pésimamente pensadas, todo al servicio de una ideología que el tiempo demostraría que no sirve para nada. Sin embargo, el haber muerto “luchando” por sus ideas pareciera que lo “canoniza”. ¡Es ridículo! Los terroristas que tomaron el avión para estrellarlo contra las Torres Gemelas, también murieron por sus ideales, y eso la verdad que tiene muy poco de mérito. Además, es normal que si yo quiero imponer mis ideas a los tiros, en una de esas me pegan un tiro a mí. La gente tiene derecho a defenderse, como es el caso de los bolivianos, que eran víctimas de una invasión extranjera.
         Tengamos en cuenta, por otro lado, que el “Che” Guevara es de izquierda, y por tal motivo suele disculpársele sus atrocidades en base a que fueron por la revolución, por los pobres, porque fueron errores en el marco de una causa noble… Ser de izquierda hace que haya indulgencia en torno a las felonías de estos facinerosos.
         D.R.: Guevara, ¿siempre fue de izquierda?
         N.M.: La madre de Guevara tuvo cierta inclinación izquierdista. Por decirlo de modo ilustrativo, la familia del “Che” pertenecía a una izquierda “caviar”, “afrancesada”; una de esas izquierdas elegantes a las que les gusta filosofar mientras viven de rentas; en fin, un progresismo “paquete”. De hecho, un tío político del “Che”, Córdoba Iturburu, un millonario que era presidente del partido comunista, tuvo alguna influencia familiar.
         Pero en realidad al “Che” no le importaba la política. No escribió sobre política, no tuvo inquietudes políticas ni mucho menos militancia. Pero ya de “grandulón” (a los 28 años), se enamoró de una militante comunista, con la cual se casó y tuvo su primera hija. La mujer pertenecía al APRA peruana (Alianza Popular Revolucionaria Americana), y se encontraba apoyando una dictadura de izquierda en Guatemala. Allí la conoció porque hasta ese país llegó haciendo turismo aventura por América latina. Esta mujer es la que lo fanatiza y lo nutre de literatura izquierdista, y que además le presenta a Fidel Castro.
         El “Che” quedó embelesado con Fidel Castro debido a que su padre fue un personaje ausente, un “play boy” irresponsable, sin mayor autoridad. Y lo cierto es que Guevara nunca tuvo autoridad paterna, y eso está bien de manifiesto en sus notas, es decir, el hecho de que él siempre buscó la autoridad que no tuvo en su casa. De modo que Fidel viene a ocupar ese lugar.
         D.R.: ¿Es cierto que Guevara dudó entre sumarse a los revolucionarios o emigrar a Europa?
         N.M.: En su calidad de bohemio, de persona sin ninguna proyección, viaja a México a sacar fotografías. Uno de los pocos trabajos que se le conoce (porque era un fanático del ocio), es haber trabajado para una agencia argentina que cubría los Juegos Olímpicos en tierra azteca. Su objetivo era juntar dinero para poder costearse un viaje a España, a la España franquista, por lo que vemos que no guardaba ningún espíritu revolucionario. Pero cuando cobró su dinero cayó en la cuenta de que no le alcanzaba para semejante viaje, por lo que se vio obligado a quedarse más tiempo en México. Esa misma semana, no obstante, conoce a Fidel Castro, quien lo invita a alistarse en la guerrilla, cosa a la que Guevara accede en su calidad de turista “constante y sonante”. Fue ahí que se suma al proyecto castrista, aunque muy poco tiempo antes no haya tenido ninguna intención de realizar alguna revolución.
         D.R.: Tengo un dato para corroborar. ¿Es cierto que Guevara despreciaba e incluso se burlaba de los cubanos?
         N.M.: Guevara se burlaba de todo el mundo. A los cubanos les criticaba el desorden que tenían en su cabeza; decía que “tienen una especial devoción por el quilombo, son inaguantables”. De los mexicanos decía que eran una “indiada analfabeta”; de los bolivianos que eran “como animalitos”. Todo está documentado; escrito por él mismo inclusive. Prosiguiendo, a los homosexuales los consideraba “enfermos sexuales”; de los indios argentinos pensaba que “tenían un olor repugnante” y que era preferible oler excremento de vaca; decía que los africanos “son negros porque no se bañan”. En fin, son inacabables las anotaciones del “Che” en este sentido; realmente encarnaba el desprecio al otro.
         D.R.: ¿Cuáles son las frases más sanguinarias de Guevara?
         N.M.: Son muchas, y no solamente las que están vertidas en su diario de Sierra Maestra. En su diario, lo más notable es cuando él confiesa sus fusilamientos, incluso con lenguaje médico, como si fuera un perito. Es bastante fuerte leer algo así de quien, efectivamente, disparó el tiro. En el año 60, dirigiendo unas palabras en un congreso de juventudes, en Santiago de Cuba, dice abiertamente que “la manifestación pacífica más intensa que puede sentir un individuo es darle un tiro bien dado a quien se lo merezca”.  Cuando llegan las armas, por ejemplo, ha dicho que “los instrumentos de la muerte son el espectáculo más maravilloso del mundo”.
         En la primera carta que le dirige a su mujer, anota: “acá estoy, sediento de sangre”. ¡Un médico sediento de sangre! En otro orden, ha dicho que “mis amigos son mis amigos mientras piensen políticamente como yo”. Permanentemente habla del olor a pólvora, del odio intransigente al enemigo, de la “necesidad revolucionaria” de dejar muerto al otro. Es inacabable en sus escritos cómo manifiesta el odio; es un odio interior. Todo el tiempo está odiando: odia cuando escribe, y también odia cuando actúa, porque se las pasó fusilando personas en diferentes circunstancias. Es un personaje que tiene un gran resentimiento, una tara psicológica importante.  En fin, todo lo he desarrollado y documentado en el mismo libro.
         D.R.: La frase “ante la duda, matar…”, ¿es fehaciente?
         N.M.: En efecto. Es la orden que daba en el Campo de Concentración de La Cabaña, el que él mismo dirigía. La frase completa es: “No necesitamos leyes para matar a un hombre. Entonces, no necesitamos hacer el procedimiento legal burgués. Ante la duda hay que matar. Esto es una revolución”.
         D.R.: Vayamos a los números. A cuántas personas mató el “Che” Guevara y a cuántas mandó a matar. ¿Es cierto que lo llamaban “el carnicero de La Cabaña”?
         N.M.: Es verdad, a razón de que él era quien ordenaba los fusilamientos, o bien los practicaba en persona. También le decían “el chancho Guevara” porque no le gustaba bañarse, por lo que tenía un olor notable. Tanto en Argentina como en Cuba lo apodaron de esa manera.
         Respecto a los números, en Sierra Maestra asesinó a 14 guerrilleros; él mismo confiesa el nombre de cada uno de ellos. Los mataba porque eran indisciplinados, o porque desconfiaba de sus lealtades (pensaba que podían ser espías). Por diferentes circunstancias, realizaba un juicio sumarísimo y en 24 horas les pegaba un tiro. El mismo Guevara lo confiesa en el diario de Sierra Maestra, lo cual es interesante porque las películas que existen sobre él jamás hacen mención a ese respecto. En el filme de Benicio del Toro (“Che”) no se muestra todo eso; película que, como allí mismo se subscribe, fue basada en el diario del “Che” en Sierra Maestra. Cosa rara… porque en el diario en cuestión, todos sus crímenes Guevara los describe. Pareciera que quieren ocultar, en este tipo de filmes, todos los aspectos “impuros” que puedan opacar la figura de “santo laico” que existe en torno a Guevara.
         D.R.: Me parece importante destacar una cosa: EN CUBA HABÍA CAMPOS DE CONCENTRACIÓN.
         N.M.: El “Che” Guevara manejó dos; uno era el de La Cabaña. El otro lo creo él mismo, debido a que tenía un profundo desprecio por los homosexuales, y como él estaba obsesionado con la cuestión del “hombre nuevo” – que era un delirio que sólo existía en su imaginación –, según su concepción, el homosexual no podía caber dentro de esta sociedad socialista. De todas maneras, el “Che” decía que si bien el homosexual falta a la moral, puede recuperarse. Entonces, los mandaba a un campo de concentración donde el homosexual hacía trabajo forzado de doce a quince horas diarias durante un año. También es un dato interesante porque muchas veces vemos que las manifestaciones de la comunidad homosexual llevan la bandera del “Che”. No saben a quién están reivindicando, ya que Guevara estaba en contra de la causa que ellos representan.
         Resumiendo: 14 personas mató en Sierra Maestra. 23 asesinó en Santa Clara, donde hizo descarrilar un tren blindado dos días antes de la revolución. Y luego, cuando le entregan la comandancia del Campo de Concentración de la Cabaña, son 175 personas que él mató, de manera tal que de su puño salieron 216 disparos que asesinaron a 216 personas.
         Por otro lado, al respecto de las personas que el “Che” ordenó matar, las cifras varían según los distintos autores. Autores a favor, como por ejemplo Castañeda, le atribuyen a él 700 muertes. El agente Gary Prado, que lo entrevistó cuando estuvo detenido en Bolivia, ha dicho que el “Che” le confesó que mandó a matar a 1500.
         D.R.: ¿Por qué pensás que se ha mistificado tanto en torno a la figura del “Che”?
         N.M.: Por un lado, por el fetiche de que “murió por un ideal”. Por otro lado, murió muy joven, lo cual incrementa las chances de convertirse en un mito. Otra cuestión importante es su condición de comunista, por lo que se lo disculpa de sus felonías y se lo glorifica, se lo pone en el pedestal de los comunistas inmortales, el olimpo de los revolucionarios…
         Otro elemento que no es menor, es que el “Che” Guevara era buen mozo. La cuestión de la belleza y de los mitos está muy vinculada. Tenía rasgos que gustaban. Tenemos que mencionar también la famosa foto de Korda, que ha sido multiplicada en todos lados.
         D.R.: ¿Para qué se usa la figura del “Che” Guevara hoy en día?
         N.M.: La imagen del “Che” Guevara se usa para cualquier cosa. A causa de que el mito se ha impuesto de manera importante, la imagen de Guevara es algo parecida a la lengua de los Rolling Stone. Se usa con fines capitalistas. Es una imagen “rebeldona”, más o menos marketinera, y con una estética que resulta agradable para muchos. No es más que eso: una suerte de rebeldía infantil.
         Se la usa para cualquier propósito. En una manifestación sobre los derechos de los homosexuales, los homosexuales van con la banderita del “Che”; si quiero hacer una manifestación sobre ecología, lo mismo. En EE.UU. acaba de salir un jabón en polvo que ostenta la cara de Guevara y cuyo lema es “el ‘Che’ lava más blanco”. Es una imagen que tiene “swing”, “glamur”; el marketing capitalista hizo del “Che” Guevara una suerte de logotipo comercial.
         Por su parte, los sectores ideologizados también la usan tanto porque no tienen conocimiento de quién ha sido y porque en definitiva no es mal visto. Su figura ha alcanzado semejante éxito porque la gente no sabe quién es; de lo contrario, no sería utilizada tan alegremente.
         D.R.: Para finalizar, Nicolás, y dejando de lado a los mercaderes del mito, me gustaría que tengas unas palabras especialmente dirigidas a aquellas personas bienintencionadas cuya fe en la figura de Guevara, con esta entrevista, posiblemente hayamos violentado.
         N.M.: Me parece que confiar en una figura es algo bastante superficial. Todo el mundo tiene derecho a sentir aprecio por cualquier personaje mundialmente conocido y que encarne algún ideal político, pero sería interesante que cuando alguien sostenga o defienda a determinado individuo lo conozca. Yo no vengo a opugnar a quien levante la banderita del “Che” Guevara, pero en todo caso me gustaría que sepa qué es lo que está levantando y enalteciendo, porque si no, uno se convierte en esclavo del marketing. Porque si el marketing me dice que el “Che” fue bueno y yo no tengo la menor idea de quien fue, no sé qué hizo, no sé qué ideología abrazó, no sé con qué metodología abrazó esa ideología, y… soy un poco un idiota útil, involuntariamente. Yo invito a que estudien al “Che” Guevara, a que lean a los que le cantan loas, pero también a los detractores. Entonces, uno obtiene elementos para alcanzar un juicio propio, si no, como digo, terminamos siendo esclavos del marketing.
         D.R.: A mí me llama la atención que reputados historiados han versado sobre el “Che”, aunque omitiendo monumentalmente el nivel de detalle que tu libro, “El Canalla”, nos permite apreciar.
         N.M.: Por eso es que digo que los lean, pero también lean a los que no están a favor del “Che” Guevara. Recién con los dos enfoques, será posible acceder a un juicio propio.
    Notas relacionadas:
    Fuente: http://davidrey11.blogspot.com.ar/2012/05/nicolas-marquez35-mar-del-plata-es-de.html


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    Juan Carlos Gorostizaga

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